La historia de El Cedral es tan fascinante como sus atardeceres. Lo que durante gran parte del siglo XX funcionó como una hacienda ganadera convencional, dio un giro radical a finales de los años 80 y principios de los 90. Sus administradores implementaron una política visionaria: cero cacería, cero tala, sumado a un ingenioso sistema de control hídrico mediante diques y terraplenes.
¿El resultado? Mientras el resto de la sabana se seca en los meses de verano, El Cedral retiene sus aguas, convirtiéndose en el gran oasis y refugio natural de la fauna llanera. Fue en esa época cuando se levantó el histórico Campamento Matiyure, convirtiéndose en un destino pionero absoluto del ecoturismo en Venezuela. Su autenticidad llamó tanto la atención que ha sido escenario de expediciones para documentalistas de cadenas como National Geographic y la BBC.
Tras su nacionalización a finales de los años 2000, el hato mantiene con orgullo su esencia como estación ecológica. Hoy en día, tu experiencia de viaje estará de la mano de auténticos guías locales, esos que conocen a profundidad cada sonido y ciclo de la sabana. Varios guías hablan varios idiomas.
