Guías de Viaje

Relámpago del Catatumbo

Eterno Resplandor en las Alturas


Relámpago del Catatumbo
Foto cortesía de: Ybiray Villalobos

Repentinamente la brisa se detuvo... La noche se tornó más oscura... Yo, sentada en el piso de madera del viejo muelle del palafito... Cerré mis ojos con fuerza para que mis pupilas se adaptaran a la oscuridad; cuando los volví abrir tuve que enfocar mi visión, quedé muda de la impresión... Aquél espectáculo de la naturaleza estaba justo enfrente de mí. No quería parpadear para no perderme un segundo de esas mágicas e imponentes luces! ¡No era una tormenta! ¡No te ensordece! Era resplandor... Era luz brillante que abría los cielos para que entendieras que él era dueño de las noches zulianas!

Al Sur del Lago de Maracaibo se encuentra un pueblo de agua llamado Ologá, son casas palafíticas ubicadas en una media luna de tierra entre el Lago y la laguna que lleva el mismo nombre. Pueblo de pescadores, sencillos, amables y humildes que te reciben siempre con una sonrisa y de lo poco que tienen no escatiman en compartirlo.


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos

Vivir la experiencia, no solo de ver, sino sentir y llenarse de esta energía proveniente del Eterno Resplandor, no tiene precio... Este fenómeno natural llamado Relámpago del Catatumbo es un espectáculo indescriptible que te colma de la Grandeza!... Orgullo por ser reconocidos a nivel mundial por este maravilloso espectáculo como Récord Guiness.

Una ruta impregnada de toda la magia de la naturaleza. Son casi 6 horas desde Maracaibo tomando la vía Machiques – Colón hasta Puerto Concha, pasando por toda la Serranía de Perijá y poblados como Casigua el Cubo, Guayabo, San Carlos del Zulia y Santa Bárbara. Recorrer el camino junto a expertos al volante que te brindan seguridad y confort, es toda una satisfacción, permitiendo que durante el traslado se garanticen todas las comodidades.

Una vez arribado a Puerto Concha, se abordan las lanchas que nos adentran en una diversidad de paisajes, donde se logra avistar diferentes especies de aves, monos araguatos, capuchinos, la hermosa tonina o delfín de río, babillas, culebras, entre otros. Al arribar a Ologá, la magia de este viaje se transforma en una experiencia sin igual que no se logra explicar.


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos

Se instala al grupo en un palafito. Donde la sencillez se transforma en majestuosidad y lo simple se convierte en lo esencial. Los anfitriones, son hombres cuyo rostro se encuentra craqueado por las sonrisas que siempre regalan. Poseen una mirada transparente y cálida, una sencillez y entrega que hacen aflorar su innato excelente servicio…

Visitar Ologá y bañarse en la Laguna del Amor es una parada casi que obligada. El trayecto está protegido por un túnel de manglares hermosos donde se debe tener cuidado de que una rama te lance fuera del bote. Pero como la paciencia siempre da resultados dulces, al salir del túnel se abre una laguna en forma de un casi corazón, donde los manglares hacen excelente su trabajo purificador, transformándola en aguas cálidas, transparentes, profundas y con la mejor vista de los atardeceres.


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos

Ya en el palafito, nos instalamos para ver el espectáculo nocturno que nos proporciona el cielo. Aquí, el Relámpago pareciera ser un poco selectivo a la hora de aparecer o de dejarse tomar fotografías. No siempre se ve, no siempre lo puedes grabar. Así que debes ir con la mejor disposición para recibir esta energía.

Y fue así como pasó, yo allí sentada en el muelle de mi Palacio de Madera, casi sin pestañear, sin soltar la cámara, sin apartar mi dedo del botón para grabar. Perdí la cuenta de cuantas veces grabé solo oscuridad. Así transcurrió buena parte de la noche. Estuvimos despiertos hasta casi las cinco de la mañana. Y fue en ese momento que todos logramos capturarlo… ¡iluminaba todo a nuestro alrededor!. Un verdadero espectáculo indescriptible que te deja bien sabido que él es quien ilumina y llena de su fulgor las noches zulianas… que él es, el RELÁMPAGO DEL CATATUMBO, Eterno Resplandor en las Alturas.


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos


Foto cortesía de: Ybiray Villalobos

Así llegó el amanecer mientras nos llegaba el olor a café recién colado, el susurro del agua colándose por el Palacio de Madera… mientras la tertulia de la mañana nos envolvía en la cocina donde se preparaba un festín criollo con sello venezolano…

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Gracias a Ybiray Villalobos (IG @viajerafotoypunto / @constructoradigital) por el apoyo para la preparación de esta página

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