Margarita,... lai'la
Margarita,... lai'la
En esta vista de la boca de la Laguna de la Restinga, con los barcos de pescadores recostados del manglar y a lo lejos el árido perfil de Macanao, se percibe un aire de isla que invade el alma y el sentimiento, revelando la profunda relación entre la vida del Hombre, la tierra y el mar.
El Hombre es un ser terrestre. Sin embargo, desde tiempos inmemoriales quiso conquistar las aguas. En su empeño logró diseñar y construir los medios de flotación y navegación necesarios para aventurarse a lo desconocido, que yace más allá de la tenue línea del horizonte.
Así descubrió islas y nuevas porciones de tierra, ese elemento indispensable para su vida, encontrando en su travesía el alimento que produce el mar. Desarrolló artes de pesca y las embarcaciones apropiadas. Desde entonces, diariamente se hace a la mar de madrugada, para regresar ufano, con sus nasas y redes desbordantes de alimento.
Margarita es una Isla sin igual. Con montañas de cumbres frescas y húmedas agitadas por alisios. Con costas arenosas o rocosas y abundantes frentes de manglar. Con lagunas, albuferas y restingas, que le dan color. Con zonas áridas agrestes, pobladas de cujíes y cardones. Y con pescadores que la pueblan, que son su vida y su cantar.


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